Un poquito sobre mi

 

Buenas, mi nombre es Clara Serradilla Polo y este post tiene la finalidad de explicar un poco quien soy y de donde vengo. Básicamente, que me conozcáis un poquito.

Primeramente, explicar que el año pasado finalicé el grado en Estudios Ingleses. ¿Por qué estudié esto? Para poder ser profesora. Siempre he querido dedicarme a esta profesión, aún recuerdo estar en mi habitación poniendo todos mis peluches en la cama para darles una ‘clase’. Incluso tenía mi pequeña pizarra con tizas para ayudarme. Esto le ha ocurrido a bastantes niños de pequeños, parecía que todo el mundo querría ser profesor. Sin embargo, a todos se les iba pasando ese deseo excepto a mi. Eso sí, las asignaturas o el tipo de alumnado al que quería enseñar si fue cambiando a lo largo de los años. Recuerdo que a finales de primaria y principio de 1º de la ESO tenía clarísimo que quería ser maestra de infantil. Sin embargo, esto cambió drásticamente en segundo, cuando decidí que quería estudiar Matemáticas (‘exactas’ como decía mi madre). ¿Por qué ese cambio tan drástico? Tiene fácil solución, me enamoré de las matemáticas gracias a mi profesor. Un señor llamado Jesús, un profesor al que todavía a día de hoy guardo mucho cariño. Era un hombre apasionado por las clases y me supo transmitir su vocación muy bien. Incluso me presenté voluntaria para salir a la pizarra varias veces, algo insólito en mí debido a mi tímida personalidad. Sin embargo, al año siguiente, tuve un profesor distinto y ni mi interés ni mis resultados académicos se parecían al año anterior. Acabé odiando la asignatura así que decidí estudiar inglés ya que me gustaba mucho el idioma y era algo que se mantenía intacto fuera quien fuera el profesor que la impartía.

Con respecto a la práctica de la docencia, todavía no tengo. Los únicos contactos breves que podría incluir como ‘docencia’ han sido en dos ocasiones. La primera, ocurrió en sexto de primaria. Se trató de un taller para fomentar la lectura en los más pequeños e, indirectamente, en nosotros. A cada uno de los alumnos de mi clase se le asignó un alumno de los primeros cursos de primaria y teníamos que ir a recogerles y estar una hora leyendo con ellos. Sin embargo, no nos obligaron a elegir ningún tipo de libro en específico por lo que podríamos llevar también nuestros libros favoritos. Esto se desarrolló durante distintos meses e íbamos una vez o dos por semana con los niños. La verdad es que fue un éxito porque nosotros nos sentíamos responsables de los pequeños y nos interesaba la actividad por distintos motivos. El primero porque no teníamos que estar dando clase en nuestro aula y la segunda porque nos sentíamos importantes. A veces los niños nos paraban porque tenían dudas acerca de algo de la historia que no comprenden y, otras, simplemente porque no sabían qué significaba cierta palabra. Nos sentíamos bien explicando las cosas a los niños.


La segunda experiencia ha ocurrido más recientemente, concretamente el año pasado cuando realizaba mi Erasmus en Irlanda. Yo tuve la suerte de compartir piso en la residencia con irlandeses y, una de ellas, casualmente estudiaba la carrera de irlandés y español. En ocasiones me reunía con ella para que practicara español o supervisara alguna redacción que tuviera que entregar. Fue una buena experiencia para ella porque una nativa podía ayudarla pero también fue una buena experiencia para mí. Me dí cuenta de las dificultades que presenta aprender español y, también, me di cuenta de que como estudiantes de idiomas teníamos bastantes cosas en común. La principal de las similitudes era el miedo a cometer un error al hablar, un miedo que muchos estudiantes de inglés en los institutos comparten. Al igual que pensar absolutamente todo lo que dices antes de hablar y que, probablemente al final no acabes diciendo. Me di cuenta de que todo estudiante de idiomas tiene miedo a errar y cuando verdaderamente aprendes a hablar fluido es cuando pierdes ese miedo. Simplemente hablar y practicar el idioma y autocorregirse si te das cuenta que has cometido un error, algo normal y no es el fin del mundo por ello. Finalmente, a base de practicar con verdadera libertad y sin miedo, interiorizas el idioma.

Por todo ello, me gustaría dedicarme a enseñar Inglés. Además, me gustaría enseñar a mis futuros alumnos la variedad de acentos que hay en inglés, no solo el ‘inglés de la reina’ que está tan arraigado en nuestro país. Así como intentar que se pierda ese miedo a cometer errores que suelen tener todos los alumnos y que hace tanto daño al aprendizaje de los idiomas.

Espero que este post de presentación haya servido para que me conozcáis un poquito más y que os haya gustado.

Un saludo,

Clara :)

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